sábado, 8 de enero de 2011


Empiezan a reflejarse los fantasmas de dentro, ya no hay forma de esconder entre las sombras la verdad, atacan lentamente, no hay libertad.

Sientes los pasos en la piel, poco a poco un susurro infantil confunde el paso del tiempo… Es una batalla eterna entre mi mente y mi cuerpo.

Alma, empiezas a reflejarte en mis ojos, nace un fuego y un dolor, un combate desde hace años. Las sombras gritan a mi alrededor, ya no hay paz interior ni palabras para pronunciar un lo siento, quizá sea demasiado tarde, quizá ya no quede nada bueno en mi.

La paz nunca es eterna, siempre es interrumpida. Cuantas veces quise abrir las puertas de mi mente, cuantas veces blindé las puertas de mi corazón.

Desesperación, desesperación… cuantas veces intenté pedir perdón y no encontré palabra alguna. Cuantas veces me intenté justificar y no encontré razón alguna.

Canta al viento cada noche, luna bella, narradora de secretos. Compañera de viajes, compañera de aventuras viejas… cuantas noches lloramos juntas hasta al amanecer. Comprendiste el dolor y la venganza, piadosa de mis errores…

Una noche más, una noche menos… volveré a ser un fantasma errante en mis recuerdos, un lobo rabioso vengador, una lágrima marchita. Intentaré nada en este océano de dolor, salir a la superficie y volar, volar como gaviota en busca de mi libertad.

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