miércoles, 13 de octubre de 2010


Pero la mujer que hay dentro del artista, la que sueña con el abrazo al calor de la chimenea, la que sueña con poder dar el amor que le desborda, esa que esconde en la tristeza de la mirada, la oculta, la inmanifiesta, ésa llora amargas lágrimas. Qué gran soledad la de la mujer cuyo fatal destino la lleva a ser admirada, a atreverse a hacer cosas que la sociedad de la época que le ha tocado vivir no comprende o no se atreve a ver.Es deseada por todos, pero amada por ninguno. Emana algo irresistible, pero se comporta como se supone que haría un hombre. Y eso da pavor. Un cuerpo de mujer, seductora, con una alma llena de inteligencia, arrolladora. Qué miedo da también a las otras mujeres.


Ouka Leele.

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