lunes, 8 de noviembre de 2010


Hacer las maletas y emprender un nuevo viaje, nunca sabré si fué cierto o solo un espejismo, un sueño de noche, brisa que cubre mi cuerpo en la madrugada.
Esa parte, esa pequeña parte de mi que descubrí en un instante, una palabra que se me hizo eterna, una verdad que encendió la luz entre el mar de la confusión. Horizonte lejano... cuanto tiempo me costó encontrarte.
Quise echarlo todo a perder, convertirme en aire y correr sin freno... el espirítu me llama, pero ahora puedo convertir mi mundo en un lugar compartido. Como cuesta aceptar que ya no estás solo, que la traición ya no acecha como antes, que la muerte se despide de ti sin aviso, y te pierdes, te pierdes porqué no comprendes que és la palabra felicidad en tu cerebro. Extraño... extraño... cuanto costó aceptarlo, pero la verdad es así.
Dime que ahora ya no hay peligro, que ahora estás aquí. Avanzar sin girar la cabeza, no quiero volver a convertirme en piedra, no esta vez.

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